"Jamás aceptaremos condicionamientos que laceren la
soberanía y dignidad de la Patria"
Raúl Castro Ruz
or muchos y apoyada por otros tantos, la Ley Pública 89-732, del 2 de noviembre de 1966, conocida como Ley de Ajuste Cubano, se mantiene como símbolo de la manipulación subversiva de la emigración cubana, para crear la ilusión de que “huyen del comunismo”. Fue aprobada por el presidente Lyndon B. Johnson, siguiendo la línea política diseñada por su antecesor J.F. Kennedy.
Estados Unidos sufrió este martes 27 de octubre la mayor derrota registrada en Naciones Unidas, al ser aplastado por el voto casi unánime de la comunidad internacional a favor de una nueva Resolución que rechazó el genocida bloqueo de Washington a la Isla caribeña. 
Cuando recientemente se conocía un nuevo caso de fraude y corrupción en Estados Unidos relacionado con la Ley de Ajuste Cubano, el hecho pone en evidencia la excepcionalidad que tienen los nacionales de la Isla para establecerse en Norteamérica, bajo el precepto de emplear la migración como instrumento para agredir a la Isla. Los hechos lo confirman y las campañas mediáticas hacen un planteo simple y pervertido: los cubanos “huyen del régimen” y son “refugiados políticos”, los otros miles que intentan llegar al Norte, “emigran”.
Anda un video por la red de cuatro gatos gritando estupideces el día de ayer como parte del aniversario del “maleconazo” (de esto escribí hace dos días) y cuando visité el sitio de “El Nuevo Herald” lo veo anunciado y todo, como si fuera la gran “noticiona” del día.
A mediados de
mes viajó a Washington el canciller cubano quien izó el pabellón de su país en
la sede de su embajada desocupada durante más de 50 años. Igual misión cumplirá
a mediados de agosto el secretario de Estado de EEUU quien llevará su bandera a
la vieja sede diplomática de ese país en La Habana.
Pocas veces la impunidad con que la congresista miamense Ileana Ros-Lehtinen
hace su derechista política se ha puesto tan de manifiesto como el día
en que pidió públicamente el asesinato del líder histórico de la
Revolución Cubana, el Comandante en Jefe Fidel Castro. Por su categoría de Jefe de Estado, que convertiría el hecho en un repudiable magnicidio y un flagrante delito
internacional, otras personas que también han querido su desaparición
física, sin descontar a aquellos que han tratado de intentar contra su
vida, han tenido la precaución de negarlo en público. Como son los casos
de José Pepe Hernández, director de la Fundación Nacional Cubano
Americana, y de Luis Posada Carriles. Lo han planeado a escondidas pero lo han negado; así que en esto Ileana Ros-Lehtinen los aventaja.
Poco tiempo después de haber llegado a la
Casa Blanca y cuatro días antes del comienzo de la V Cumbre de las
Américas en Trinidad y Tobago, en abril de 2009, Barack Obama anunció
medidas de flexibilización de los viajes y el envío de remesas a Cuba,
algo que constituyó una táctica inteligente del presidente
estadounidense que le permitió llegar a la cita en un mejor ambiente y
reducir las críticas de los países del hemisferio con relación a la
absurda política hacia la Mayor de las Antillas. Fue en ese cónclave donde exclamó que intentaría hallar un “nuevo comienzo con Cuba”.